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Ciclo del Agua

  • CAPTACIÓN

    La gestión del ciclo completo se inicia con la captación del agua en los embalses de Ullibarri Ganboa y Santa Engracia. Pertenecen al sistema del Zadorra y almacenan el 90% del agua que el Consorcio de Aguas distribuye.

    Complementan este volumen hídrico otras aportaciones secundarias como las de los pantanos de Oiola, Artiba y Nocedal en el sistema Kadagua y otros pequeños embalses como Lekubaso y Zollo, en la cuenca del Nervión-Ibaizabal, San Cristóbal en Arratia y los recursos subterráneos del monte Oiz en el Duranguesado.

    Para casos de emergencia se ha establecido un plan de aprovisionamiento de agua desde diversos ríos vizcaínos.

  • POTABILIZACIÓN

    El agua recogida en los embalses es trasladada a las plantas potabilizadoras distribuidas por el territorio mediante una completa red de tuberías que tienen que sortear la complicada orografía vizcaína antes de llegar a las estaciones de tratamiento.

    El Consorcio de Aguas gestiona cinco plantas en las que anualmente se potabilizan hasta 111millones de metros cúbicos: Venta Alta en Arrigorriaga, Basatxu en Barakaldo, Lekue en Galdakao, Garaizar en Durango y San Cristóbal en Igorre.

    De todas ellas la principal es la de Venta Alta, desde la que, una vez tratada, se suministra agua a una buena parte de los habitantes de los municipios consorciados. Esta planta potabilizadora tiene una capacidad de tratamiento de 7 metros cúbicos por segundo.

    El agua procedente de los embalses del Zadorra y que llega a Venta Alta,a pesar de ser de excelente calidad, contiene impurezas como partículas sólidas, magnesio, hierro y bacterias, que hay que eliminar antes de ser distribuida para su consumo.

    Una vez en la planta, el agua se somete a un proceso inicial de cloración para desinfectarla de elementos patógenos. Posteriormente pasa a los depósitos de decantación donde reposa y facilita que las impurezas se depositen en el fondo formando lodos.

    Esta operación se acelera al añadir al agua reactivos químicos que permiten la agregación de las partículas que se encuentra disueltas. De este modo, se forman pesados coágulos que se posan en el fondo de los decantadores, quedando el agua limpia en la superficie.

    El lodo sedimentado se retira, se seca y se lleva a un vertedero controlado.

    El agua decantada se distribuye en diversos filtros donde pasa a través de sucesivas capas de arena de distinto grosor, que retienen las partículas más pequeñas.

    En este momento sólo queda añadirle el cloro, para asegurar su potabilidad en el proceso de distribución, y ajustar el PH. El agua ya está lista para su consumo y almacenada en estos depósitos de la propia estación de Venta Alta.

    Todo este proceso que se desarrolla en Venta Alta lo lleva a cabo un equipo de cerca de un centenar de personas que realiza un seguimiento permanente y en tiempo real sobre millones de litros de agua, por medio de procesos de automatización y telemando.

    Los parámetros de calidad del agua se controlan a lo largo de todo el proceso desde su origen en las captaciones de manantiales, ríos y embalses como en las estaciones potabilizadores y en las redes de distribución. Un seguimiento riguroso que está asegurado por las certificaciones de calidad concedidas tanto al laboratorio de abastecimiento como de saneamiento.

  • DISTRIBUCIÓN

    Una vez potabilizada el agua en las plantas, se procede a su distribución.

    Una extensa red de más de 400 kilómetros de tuberías, 40 depósitos reguladores y 37 bombeos de impulsión permiten que el líquido elemento llegue a los hogares, industrias y comercios.

    El consumo de agua en Bizkaia está dentro de la normalidad, según los estándares fijados por la planificación hidrológica. Cada uno de nosotros consumimos diariamente unos 125 litros, aunque el principal consumo se destina a cubrir las necesidades de industrias comercios, instituciones y otras actividades.

    La cantidad que se distribuye anualmente equivale a la mitad del agua recogida en los embalses. Un volumen hídrico que, una vez utilizado, el Consorcio de Aguas, se encarga de recoger de nuevo para su tratamiento y depuración.

  • RECOGIDA DE VERTIDOS

    Este proceso de recogida y depuración de las aguas residuales está dividido en sistemas independientes con infraestructuras de colectores y depuradoras ubicadas en las diferentes cuencas hidrográficas de Bizkaia.

    En total hay 51 conducciones principales, 42 estaciones de bombeo, 84 aliviaderos y 27 estaciones de depuración de aguas residuales que tratan al año más de 130 millones de metros cúbicos.

    De todos los sistemas, el más destacado por su repercusión social es el denominado Plan Integral de Saneamiento del Bilbao Metropolitano puesto en marcha por el Consorcio de Aguas en 1979. En su día el proyecto medioambiental más ambicioso de Euskadi y, hoy, una realidad que ha supuesto una inversión de más de 900 millones de euros.

    Antes de ponerse en marcha, Bizkaia sufría la degradación medioambiental de sus ríos y Ría por la falta de infraestructuras y el incorrecto uso del agua, malos olores, contaminación, falta de control...

    Actualmente la situación es bien diferente. Se han remodelado los dispositivos de recogida de las aguas residuales domésticas e industriales. El moderno pozo de Urbi, que canaliza hasta la depuradora las aguas residuales de Basauri y Galdakao, es un claro ejemplo,...

    Como también lo es la compleja obra de ingeniería del Sifón de la Universidad de Deusto, que permite el trasvase de las aguas sucias de una a otra orilla de la Ría en su camino hacia la depuradora.

    Una labor que también realiza el bombeo de Lamiako, en Leioa, donde, además, se ha construido un tanque de tormenta. Este depósito de almacenamiento facilita un mejor control del volumen de agua residual que en épocas de precipitaciones abundantes se traslada a las depuradoras. Y es aquí, en la Vega de Lamiako, donde se ha proyectado la construcción de una nueva depuradora..

    Estas modernas infraestructuras son el complemento de los más de 300 kilómetros de colectores e interceptores construidos y los 100 kilómetros de alcantarillado remodelado.

    Finalmente, varios tanques de tormentas evitan que el agua pluvial se mezcle con las agua residuales.

  • DEPURACIÓN AGUAS RESIDUALES

    Pero la gran obra por excelencia en saneamiento que el Consorcio de Aguas ha llevado a cabo en los últimos años se encuentra en Sestao: es la Estación Depuradora de Aguas Residuales de Galindo. Todo un laberinto de instalaciones donde el agua sucia no tiene salida.

    Su construcción comenzó en 1985 y ha sido decisiva para la mejora del medio natural y la nueva imagen de nuestros ríos, Ría y playas.

    Desde 1990, año en el que concluyeron las obras en Galindo, se depuran al día 350.000 metros cúbicos de aguas residuales con un caudal máximo de 12.150 litros por segundo.

    En esta depuradora tienen lugar dos procesos diferentes, la depuración de las aguas y el tratamiento de los fangos derivados del proceso.

    El tratamiento del agua se inicia eliminando los residuos sólidos de mayor tamaño que son retenidos por medio de diferentes tamices. A continuación, las aguas pasan a un tanque donde las arenas se posan en el fondo y las grasas se elevan a la superficie por medio de aire insuflado.

    Esas grasas se eliminan mediante rasquetas y las arenas se extraen por bombeo.

    Ya en los tanques de decantación primaria la materia orgánica que se encuentra suspendida en el agua sedimenta en el fondo formando los fangos. El agua pasa a un canal de reparto para continuar el proceso de depuración.

    El siguiente destino es el tratamiento biológico. El agua llega a unas cubas en las que mediante un sistema de oxigenación se facilita el desarrollo de bacterias. Esos organismos se alimentan de materia orgánica por lo que hacen desaparecer la mayor parte de las sustancias disueltas en el agua y son retenidos en la decantación secundaria .

    Respecto a los fangos extraídos en los diferentes procesos de decantación del agua, tras un tratamiento para espesarlos, se secan y transportan a unos hornos donde son incinerados a 850 grados centígrados. El vapor que se extrae de su vaporización se utiliza en una planta de cogeneración que produce la energía suficiente para abastecer las necesidades de todas las instalaciones de la depuradora.

    - Otras EDAR...

  • DEVOLUCIÓN

    El agua obtenida tras el proceso de depuración se vierte al río Ballonti. Pero una parte es reutilizada en diferentes actividades y procesos de la propia planta.

    De esta forma se completa el ciclo del agua que, conducida al mar, comienza nuevamente su ciclo al transformarse en agua de lluvia.