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21/03/2017

UNA VAJILLA SUCIA FLOTANDO EN LA RÍA DE BILBAO RECUERDA LA IMPORTANCIA DEL USO RESPONSABLE DEL AGUA

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La entidad se suma así a la celebración del Día Mundial del Agua

La ría de Bilbao ha amanecido con una escultura que simula una vajilla sucia de 9x9 metros, el equivalente a un edificio de tres plantas, fondeada frente al Palacio Euskalduna. Es parte de la campaña “Cierra el Grifo” con la que el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y la empresa ACCIONA quieren concienciar a la ciudadanía sobre la necesidad de hacer un uso racional del agua y evitar la contaminación de los acuíferos. Con esta iniciativa se suman a la celebración del Día Mundial del Agua, que este año tiene como tema central la gestión del agua residual, uno de los grandes retos medioambientales que afronta nuestro planeta.

En el Estado, cada familia  genera una media de 1.000 litros de aguas residuales al día, un caudal que debe ser tratado en depuradoras que, a su vez, consumen energía con el consiguiente impacto medioambiental asociado. Por ello, acciones como esta quieren poner el acento en la importancia de que cada persona sea consciente del uso que hace del recurso y del efecto directo que tiene en la sostenibilidad de la gestión del ciclo del agua. 

Este año, el Día Mundial del Agua tiene como tema central el Agua Residual, ya que  Naciones Unidas quiere concienciar de la urgente necesidad de que el agua sea tratada y, en la medida de lo posible, reutilizada. Así, con esta conmemoración, se desea potenciar el cumplimiento de uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que establece “la mejora de la calidad del agua, reducción de la contaminación, eliminación de los vertidos y minimización de la liberación de productos químicos y materiales peligrosos, reducción a la mitad el porcentaje de aguas residuales no tratadas y aumentar sustancialmente el reciclaje y la reutilización segura del agua”.

En el mundo, tan solo el 20% de las aguas residuales reciben un tratamiento adecuado, y se observa una  gran desigualdad entre los países con elevadas rentas (que depuran más 70% de sus aguas residuales) respecto a aquellos cuya riqueza es baja (8% de capacidad de tratamiento). Las consecuencias no son sólo medioambientales, sino también sanitarias   y relativas al bienestar de la población así como al desarrollo económico.

Según la ONU, al menos 1.800 millones de personas en el mundo utilizan una fuente de agua potable que está contaminada con materia fecal y cada día, cerca de 1.000 niños mueren a causa de enfermedades diarreicas prevenibles relacionadas con el agua y el saneamiento. Para lograr este reto, es necesario, por una parte, concienciar a la población sobre el uso responsable del agua de cara a minimizar la generación de aguas residuales, y por otra parte, desarrollar tecnologías de depuración más eficientes y ecológicamente sostenibles.